Seamos honestos. Si García Márquez intentara publicar Cien años de soledad en la web actual, probablemente tendría que cambiar el título por algo como «Guía Definitiva sobre Familias Disfuncionales y Realismo Mágico (con Ejemplos Prácticos)». Y no nos engañemos: tendría que meter la palabra clave «realismo mágico» al menos quince veces, aunque sonara más forzado que un político en campaña. Porque, en la era digital, el noble arte de escribir parece estar en guerra con el SEO. Nos dicen que la escritura web debe ser «clara», «concisa» y «orientada al usuario». Traducción: escribe como un robot, evita cualquier atisbo de estilo personal y, por el amor de Google, no te atrevas a usar una metáfora que no haya sido aprobada previamente por un keyword planner.
La escritura digital se ha convertido en un producto optimizado hasta la náusea. Palabras clave estratégicamente ubicadas, estructuras predecibles, frases hechas recicladas hasta el infinito. Nos preocupamos tanto por complacer al algoritmo, por aparecer en la primera página de resultados, que nos olvidamos de la única regla que realmente importa: escribir algo que valga la pena leer. Algo que conecte, que emocione, que deje huella.
La escritura web está matando la creatividad
Hoy en día, escribir para internet se ha convertido en una especie de carrera de obstáculos: Primero debes dominar las reglas del SEO, porque lo importante es que te encuentren, no que tengas algo interesante que decir.
Después debes asegurar la retención del usuario, o lo que es lo mismo, escribe párrafos cortos, usa muchos bullet points y, por favor, no hagas pensar demasiado al lector.
Y para finalizar, es de vital importancia utilizar estructuras probadas: ¿Por qué arriesgarse a ser original cuando puedes copiar el formato de los diez primeros resultados de Google?
El resultado de esta obsesión por la optimización es desolador:
- Textos que se leen rápido, pero se olvidan de igual manera.
- Contenido que atrae tráfico, pero no genera impacto.
- Escritura funcional, pero sin alma, sin emoción, sin chispa.
Escribimos para ser encontrados, no para ser recordados. Y esa es la verdadera tragedia del contenido digital.
¿Es posible escribir para la web sin sacrificar el alma?
Aquí está el quid de la cuestión: el dilema entre SEO y creatividad es, en gran medida, un falso dilema. No se trata de elegir entre ser encontrado o ser leído, entre ser técnico o ser artístico. Se trata de encontrar el equilibrio.
Google, a pesar de lo que muchos creen, no odia la creatividad. Lo que odia es el contenido irrelevante, el spam, la mala experiencia de usuario.
Los usuarios, aunque tengan una atención limitada, no son tontos. Buscan información, sí, pero también anhelan conexión, emoción, significado.
La buena escritura, ya sea en papel o en pantalla, siempre ha seguido ciertas reglas. La clave está en saber cuándo romperlas con estilo.
Piensa en cualquier artículo viral que hayas leído y compartido. No solo estaba bien posicionado; también te decía algo. Te hacía pensar, te hacía sentir, te movía. Estaba optimizado, sí, pero no solo para Google; estaba optimizado para la mente y el corazón humanos.
Cómo escribir para la web sin convertirte en un robot
No todo está perdido. Se puede escribir para la web con alma, con estilo, con creatividad. Se puede ser técnico sin ser aburrido. Se puede ser encontrado sin venderse al diablo (o a Google). Aquí tienes algunas estrategias:
La optimización no es el enemigo, la mediocridad sí:
El SEO es una herramienta, no un fin en sí mismo. Úsalo para que tu contenido llegue a más gente, pero no permitas que dicte cada palabra que escribes. Primero, escribe algo que valga la pena leer. Luego, optimízalo.
Domina la estructura, pero juega con la forma:
Sí, la estructura es importante. La claridad es importante. Pero eso no significa que tengas que escribir como si estuvieras rellenando un formulario. Usa introducciones que enganchen, metáforas inesperadas, giros narrativos, preguntas retóricas. Haz que tu texto respire.
Humaniza tu texto. Ten una voz (y úsala):
No escribas como un bot. Escribe como si estuvieras hablando con un amigo inteligente. Usa el humor, la ironía, la emoción. Inyecta personalidad a tu escritura. Deja que tu voz se escuche.
Equilibra claridad y lirismo (Sí, se puede):
La escritura web no tiene por qué ser seca y funcional. Puede ser clara y concisa, pero también bella. Juega con el ritmo, con la cadencia, con la sonoridad de las palabras. Atrévete a usar un lenguaje más rico, más evocador.
Un blog de viajes puede ser una simple lista de recomendaciones… o puede ser una carta de amor a un destino. ¿Cuál crees que dejará más huella en el lector? ¿Cuál crees que Google, a la larga, premiará más?»
Encuentra tu ángulo, tu nicho. En lugar de intentar competir en un mercado saturado, encuentra un tema que realmente te apasione, una prespectiva única.
Rompiendo las reglas con estilo
Hay ejemplos de sobra de escritura web que combina arte y técnica, que logra posicionarse sin sacrificar su alma:
- Wait But Why: Ensayos largos, a menudo de miles de palabras, llenos de humor, de reflexiones profundas y de ilustraciones aparentemente simples, pero tremendamente efectivas. Y, sin embargo, son altamente compartidos y comentados.
- The Verge: Periodismo tecnológico con un estilo narrativo propio, que no teme usar un lenguaje más literario o abordar temas complejos con profundidad.
- Medium (algunos autores): Historias personales, ensayos reflexivos, artículos de opinión que generan engagement sin necesidad de recurrir a las típicas listas y fórmulas baratas del marketing de contenidos.
El secreto de la escritura web no es escribir para Google, sino escribir algo tan jodidamente bueno que Google no tenga más remedio que mostrarlo.
Errores que matan la escritura creativa en la web
Hay ciertas trampas en las que es fácil caer al escribir para la web, errores que pueden convertir tu texto en un ladrillo ilegible:
- Usar palabras clave de forma forzada: Si suena robótico, si se nota que estás metiendo la palabra clave con calzador, el lector lo notará. Y huirá.
- Seguir plantillas como si fueran recetas de cocina: La web está llena de plantillas para todo: para escribir un artículo de blog, para redactar un email, para crear una landing page. Úsalas como inspiración, pero no las sigas al pie de la letra. Atrévete a ser original.
- Escribir como si el lector fuera idiota: La web está saturada de explicaciones obvias, de contenido condescendiente, de textos que subestiman la inteligencia del lector. No seas uno más. Sorprende, reta, eleva el estándar.
- Evitar el riesgo a toda costa: La escritura memorable es la que se atreve a salirse del guion, la que rompe las reglas, la que dice algo nuevo o lo dice de una forma diferente.
No necesitas empezar un artículo diciendo ‘En este artículo vamos a hablar sobre X’. Di algo que enganche, que despierte la curiosidad, que haga que el lector quiera seguir leyendo.
¿Escribes para bots o para personas?
La próxima vez que te sientes a escribir para la web, hazte esta pregunta: ¿Este texto tiene alma, o solo está diseñado para ser rastreado por un bot? ¿Estoy aportando algo nuevo, algo valioso, algo que conecte con el lector a un nivel más profundo, o simplemente estoy repitiendo lo que ya han dicho mil veces?
Si Shakespeare escribiera hoy, probablemente no necesitaría meter la palabra «Hamlet» veinte veces en su obra para que Google la considerara relevante. Y, sin embargo, su contenido seguiría siendo inmortal. Seguiría siendo leído, compartido, comentado. Porque estaría escrito con alma, con pasión, con maestría.
Una cosa más…
No escribas solo para posicionar. Escribe para que te lean. Escribe para que te recuerden. Escribe para tocar a alguien con tus palabras.